Te pasa que...
- Intentas tener relaciones, pero tu cuerpo se bloquea y duele
- Tu pareja se frustra, lloras y te sientes culpable
- Usas lubricantes o dilatadores, pero sigues sintiendo dolor o ardor
- Evitas cualquier cita o momento íntimo porque temes fallar o que duela
- Llevas años yendo a médicos que te dicen que ‘todo está normal’
- Incluso imaginar la penetración te produce tensión o pánico
- Después del dolor físico, pasas días con sensación de tirantez o ardor
- Intentas relajarte, pero el cuerpo no responde aunque quieras
