Te pasa que...
- Antes de veros ya sientes miedo a que “no funcione”
- Después del sexo aparece la culpa, la tristeza o la frustración
- Evitas hablar del tema por miedo a herir o enfadar a tu pareja
- No tienes ganas y decir que no se te hace un mundo
- Sientes que hay algo en ti que esta roto
- Tu cuerpo se tensa, duele o se bloquea
Y lo peor: cada intento por arreglarlo parece alejarte más del disfrute
¿La buena noticia?
TODO TIENE SOLUCIÓN